El que un niño muerda es una conducta temporal en algunos niños que empieza cuando los dientes comienzan a salir hasta alrededor de los tres años. Aunque el morder es vergonzoso para los padres del mordedor y molesto para los padres de los niños mordidos, morder no es una mala conducta en la mayoría de los casos pero se debe a la falta de habilidades.
Los niños que muerden, a menudo lo hacen cuando se sienten frustrados en situaciones sociales y no saben cómo expresarse de una manera aceptable. Algunos pequeños pueden morder porque es su manera de explorar (“Me pregunto cómo sabe Juan o cómo se siente”).
Los niños también pueden morder a sus padres o maestros y piensan que es un juego. Es importante ocupare de esta conducta de una manera que no deje problemas residuales como que los niños sientan que son malos o decidan que está bien lastimar a los más pequeños porque a ellos los adultos los castigan y los lastiman.

Sugerencias:

  1. No regrese la mordida al niño, ni lave la boca con jabón. Lastimar a un niño no le ayuda aprender que debe dejar de lastimar a otros.
  2. Si su hijo/alumno tiene un historial de mordidas, supervíselo de cerca. Intervenga tranquilamente y rápidamente cuando empiecen las peleas.
  3. Observe de cerca al niño durante algunos días mientras juega con otros niños. Cada vez que parezca que está listo para morder, tape su boca con la mano y diga: “No es correcto morder a la gente. Mejor di lo que quieres”. Si el niño no sabe hablar, después de taparle la boca con su mano y decirle que no es correcto morder, ofrézcale una opción que lo distraiga: “¿Quieres jugar en los columpios o con los bloques?”.
  4. Cuando su hijo/alumno muerda antes que usted pueda intervenir, rápidamente quite al niño y dándole un abrazo, dígale, “No es correcto que muerdas a la gente”. Es probable que necesite hacer esto varias veces mientras le enseña otras habilidades o espera que supere esta etapa.
  5. Consuele al niño que ha sido mordido y discúlpese con sus padres. Sea honesto con sus sentimientos: “Me siento muy apenada por esto, y haré todo lo posible para ayudar a mi hijo para que deje de morder. Sin embargo, no creo que el castigo resuelva nada.” Al consolar al niño que ha sido mordido después de abrazar a su hijo que mordió, le estará dando el ejemplo que tratar a la gente con amor.
  6. Si se enfrenta a una madre/padre que cree que usted debe castigar a su hijo, manténgase en su posición: “Me doy cuenta de que tenemos diferentes filosofías y que no sería respetuoso para ninguna de las dos tratar de cambiar la opinión de la otra.” Después aléjese con dignidad y respeto para usted y para la otra persona. Su hijo es más importante que lo que piensen los demás.
  7. Si su hijo se encuentra en la etapa de dentición y quiere seguir mordiendo, ofrézcale un juguete de trapo o un paño para que muerda. Ayúdelo a aliviar sus encías irritadas ofreciéndole una barra de jugo congelado.

Estas y otras preguntas tendrán respuesta en nuestro proceso de Disciplina Positiva en el cual encontraremos herramientas respetuosas que motiven a sus pequeñitos al cambio. Una metodología que evita los premios y castigos para los cambios de conducta.
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Fuente:  Jane Nelsen, Lynn Lott y H. Sttephen Glenn. DISCIPLINA POSITIVA DE LA A-Z