APRENDER A MANEJAR nuestras emociones honesta y constructivamente puede rendir mejores frutos que sólo mantener la paz en nuestros hogares –puede evitar que dañemos a lo que amamos.  Ningún padre pretende herir a su hijo, pero el estrés, la frustración y el enojo nos pueden llevar a comportarnos de una manera de la que más tarde nos arrepentiremos.

¿Controlamos nuestros sentimientos? ¿O ellos nos controlan a nosotros?

ES TENTADOR dejar que nuestras emociones nos controlen, utilizarlas como excusa para las decisiones menos brillantes que tomamos como padres.  Cuando somos conscientes de nuestros verdaderos sentimientos y los escuchamos, los aceptamos y aprendemos de ellos, entonces somos capaces de actuar racionalmente y tomar las mejores decisiones, incluso en las situaciones más difíciles.

¿QUÉ HACER?

Cuando el enojo y el estrés se vuelven abrumadores, tanto niños como adultos pueden aprender a darse un tiempo, no como la “Ley del hielo”, sino como una manera de enfriar las cosas y sentirse mejor, de tal forma que se pueda manejar una situación con calma.  También podemos encontrar formas alternas para expresar la frustración; gritarle a una almohada en lugar de a una persona, por ejemplo, funciona de maravilla.

Tanto niños como los adultos pueden aprender a contar hasta diez, respirar profundo y discutir los problemas con calma.  Un papá nos comentó que cuando el enojo amenaza con tomar el control, agarra la basura y la avienta lo más fuerte y ruidosamente posible dentro del bote. Para cuando entra de nuevo a la casa, ya logró controlarse y está listo para encontrar soluciones constructivas a los problemas que se le presentan.

Cambiar la manera en que manejamos nuestras emociones más fuertes requiere tiempo y energía y a nosotros mismos y no siempre vamos a tener éxito.  Pero enseñar a nuestros hijos y a nosotros mismos, a lidiar con los sentimientos de manera positiva no sólo nos permitirá ser dignos de confianza, también ayudará a ahorrar energía; y en lugar de gastarla tratando de eliminar o suprimir nuestras emociones, podemos emplearla para cosas mejores.  Darse tiempo para practicar la escucha activa, para entender los sentimientos de nuestros hijos y para ayudarles a entender los nuestros son formas excelentes y altamente prácticas de construir relaciones de confianza y cercanía, que seguirán con nosotros a lo largo de muchos años de crecimiento, cambio y enfrentamiento con tiempos difíciles.

Convierte esos retos en oportunidades para mejorar la relación con tus hijos!!!

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Con cariño,

Nancy

Certificada como Educadora en  Disciplina Positiva para acompañar Familias y  Centros Educativos. Psicopedagoga y terapeuta familiar.

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