Comprender la IMPORTANCIA que tiene el orden en que van naciendo los niños, incrementa nuestro entendimiento sobre cómo pueden poseer una percepción equivocada sobre sí mismos, basa en la interpretación de su posición familiar.  Es otra manera de entrar en su mundo y mejorar nuestra comprensión de su realidad.

Los niños siempre toman decisiones y se forman creencias sobre sí mismos, sobre los demás y sobre el mundo, fundamentándolas en sus experiencias de vida.  Su conducta se basa, entonces, en dichas decisiones y en lo que creen que necesitan para sobrevivir o triunfar.

El propósito de aprender sobre el orden de nacimiento, no es etiquetar o estereotipar, sino más bien ayudarnos a mejorar el conocimiento y comprensión de nosotros mismos y de los niños para ser más competentes en nuestras relaciones.

Recordemos que somos seres únicos y tenemos tantas diferencias como similitudes, pero aquellos que ocupan una misma posición en el orden de nacimiento, a menudo adoptan características similares.

EL HIIJO MAYOR

Generalmente son personas responsables, líder, mandón (aun cuando en su interior desean que los demás sean mejores por su propio bien), perfeccionista, crítico (de sí mismo y de los demás), conformista, organizado, competitivo independiente, reacio a tomar riesgos y conservador.  Debido a que los hijos mayores son los primeros, a menudo creen equivocadamente que deben ser los pioneros, o los mejores para ser más importantes; para algunos es vital finalizar su tarea escolar antes que los demás, aunque se hago con descuido; otros, pueden ser los últimos en terminarla porque se toman mucho tipo para hacerla mejor.

EL HIJO MENOR

LA PRIMERA CARACTERÍSTICA en la que pensamos para describir al hijo menor, es “malcriado”.  Muchos hijos menores son mimados tanto por los padres como por los hermanos y esto facilita que piensen, erróneamente, que deben seguir manipulando para sentir que pertenecen y que son importantes.  A menudo se les entrena para utilizar sus encantos y lograr que los demás realicen cosas por ellos.  Con frecuencia, los hijos menores son creativos y cariñosos, y mucha de su creatividad, energía, inteligencia y encanto, se canaliza para lograr influencia a través de la manipulación.

Los hijos  menores se encuentran, ordinariamente, en una posición confusa: favorecidos por los padres y resentidos por los hermanos.  El mayor riesgo es que interpretan la vida como injusta cuando se les atiende o se les da lo que desean.  Con frecuencia se sienten lastimados por esta injusticia y se piensan con derecho de hacer berrinches, sentir lástima de sí mismos o buscar vengarse de una manera destructiva o dolorosa para los demás.  Pueden desarrollar la creencia de: “Me siento amado solamente si los demás me cuidan”

EL HIJO DE EN MEDIO

ES MÁS, DIFICIL generalizar las características de los hijos de en medio, debido a las diversas posiciones.  Generalmente se sienten aplastados, sin los privilegios del hermano mayor, ni los beneficios del menor. Esto es suficiente para adoptar la interpretación equivocada de que deben ser diferentes, de alguna manera, para poder ser importantes.  Esta diferencia puede tomar la forma de rebasar las metas o de quedarse muy por debajo de ellas; de ser una “mariposa sociable” , de ser un “rebelde con causa”, y muchos son más despreocupados que sus hermanos.  La mayoría de los hijos de en medio, tienen mucha empatía para el que sufre, son conciliadores y los demás buscan en ellos su simpatía y comprensión; por lo general son mucho más liberales que sus conservadores hermanos mayores.

EL HIJO ÚNICO:

Los hijos únicos pueden poseer características similares a los mayores o a los menores, con algunas diferencias importantes.  Si son educados como mayores, imprimirán menos intensidad a la perfección, porque no sienten la presión de alguien que venga empujando por atrás y que amenace su puesto.  Sin embargo, el que sean menos perfeccionistas, no significa que no lo sean.  Los hijos únicos tienen generalmente, las mismas expectativas de sí mismos, que las que creen que tienen sus padres.  Debido que han sido hijos solos en la familia, de ordinario desean y agradecen la soledad… o le temen.  Podría ser más importante para ellos ser los únicos que ser los primeros.

El conocimiento del orden de nacimiento puede ayudarlo, a entrar en el mundo del niño.  El simple hecho de hacerle saber a la otra persona que usted puede ver, comprender y respetar su punto de vista es alentador.  “Puedo entender cómo te sientes” es diferente a la acusación y la culpa que transmite una frase como:  “bien, no me extraña que actúes de esa manera porque eres el hijos mayor (el de en medio, menor o único)

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