SEA CORDIAL Y FIRME

Muchos padres están llenos de culpa.  Esto es porque o son demasiado controladores (“Yo soy quien manda”) o demasiado permisivos (“Me llaman el débil”).  Algunos padres son una combinación de controladores y permisivos, vacilando entre los dos extremos pero sin ser consistentes.  Los padres que practican disciplina positiva, no son ninguno de las dos cosas, practican la firmeza junto con la cordialidad.  ¿Cuál de los siguientes estilos se ajusta más a usted?

El mandón: Usted tienen todo el poder y sus hijos deben obedecerle simplemente porque usted es el padre.

El débil: Sus hijos son el centro del universo, por lo tanto tienen todo el poder.

Cordial y firme: Sus hijos son parte de su familia, no el centro del universo.  Usted conocer la personalidad de sus hijos y puede establecer límites  sin romperles el corazón.

¿Todavía no está seguro de cuál es su estilo? He aquí más claves.  Tanto el padre controlador como el permisivo actúan en lugar de ser propositivos.  Esto significa que esperan hasta que algo suceda y responden a ello en el momento.  Los padres que son cordiales y firmes, dan un paso atrás, observan y piensan antes de actuar.  Trabajan para encontrar la manera de mostrarles a sus hijos qué hacer, en lugar de decir constantemente ¡Si! ¡No!  El padre mandón, a menudo busca la culpa y recurre al castigo como primera herramienta disciplinaria.  Los padres cordiales y firmes, buscan soluciones en lugar de culpas y aceptan que la persona que puede y debe cambiar primero es el padre.  Cambiando usted, incluso en pequeñas cosas, puede influir positivamente en la conducta de sus hijos.

Los padres pierden mucho tiempo y energía pensando en lo que deberían, podrían o querrían hacer.  Tienden a sentir pena cuando ven lo malcriados que están y son incapaces de permitir que los niños aprendan de sus errores.  Si este es su estilo, su hijo lo está criando a usted, en lugar que sea usted sea el líder de la familia.  Usted sobreprotege y no tiene confianza en que sus hijos tienen habilidad de aprender y crecer.  No les está dando a sus hijos oportunidades para desarrollar la seguridad de que son “capaces”.  Culpable es su sobrenombre.

Al emplear las herramientas de disciplina positiva, usted se vuelve un padre cordial y firme y la culpa va a desaparecer de su vida.  Se dará y les dará a sus hijos permiso de cometer errores, de ser imperfectos y de empezar de nuevo las veces que sean necesarias.

La educación cordial y firme se da por pasos, uno a la vez, y se refleja en su fortaleza y la de su familia.  Ahora piense en las áreas en las que quiere mejorar y trabaje poco a poco.  De esa manera va a evitar agobiarse y agobiar a sus hijos.