Tal vez para algunas personas pueda sonar ilógico esto de educar  sin premios ni castigos; simplemente porque es la forma tradicional de hacerlo, en la casa, en la escuela… generaciones enteras han sido criadas así. Yo no.

 ¿Qué hay de malo con educar a los hijos por medio de premios y castigos?

Los premios y los castigos son una forma de control utilizada para “educar a los hijos” tanto por padres como por maestros porque es necesario “cachar” a los niños siendo “buenos” para darles un premio y “cacharlos” siendo “malos” para castigarlos. Esto implica que el responsable es el adulto, no el niño. Es decir, ¿qué pasa cuando el adulto no está presente? que el niño no aprende a ser  responsable de su comportamiento.

La lista de premios y castigos para educar a los hijos es interminable. “Si sales bien en la escuela te llevo al cine”, “Te vas a la silla de pensar 3 minutos porque le pegaste a Jaimito”, “Te quedas una semana sin ver la tele porque no te comiste las verduras”. Ya no sabemos ni qué inventar para que un niño haga caso o para controlarlo.

Ahora, piensa en los premios y castigos que recibiste. Honestamente, ¿funciona esta forma de educar a los hijos?

Los premios y castigos parecen funcionar por un tiempo, pero de pronto parece que la magia se esfuma. ¿Por qué? Mira lo que dice John Holt:

 Si alguien está haciendo algo por su propio placer y le ofreces algún tipo de premio externo por ello, y haces que esa persona se acostumbre a realizar esa tarea para recibir ese premio, dejará de hacerlo en cuanto dejes de dárselo.

Los premios no tienen nada de malo en una competencia deportiva; pero no se puede premiar a un niño por comer o por recoger sus juguetes.  Se le puede reconocer el esfuerzo y felicitarlo pero no darle un premio.

No me malinterpretes, no estoy diciendo que jamás le des un regalo a tu hijo. Lo que digo es que se los des porque te nace, no le pongas como condición portarse bien o hacer x cosa para obtener ese regalo.

En cuanto a las consecuencias de los castigos te comparto las 4 R’s de Jane Nelsen al respecto:

  1. Resentimiento: “Es inútil, no puedo confiar en los adultos”
  2. Revancha: “Ustedes ganaron ahora, pero yo ganaré después”
  3. Rebeldía: “Haré todo lo contrario para probar que yo no tengo que hacer lo que ustedes quieren”
  4. Retraimiento: genera dos comportamientos.Evasión: “La próxima vez no se darán cuenta” y/o baja autoestima: “Soy una mala persona”

 

 ¿Qué alternativa hay para educar a los hijos sin castigos?

Muchos padres se niegan a dejar de usar los castigos como método para educar a los hijos debido a que erróneamente piensan que la única alternativa es la permisividad. Los niños criados con permisividad utilizan su energía y su inteligencia para manipular y buscarán una y mil maneras de que se satisfagan todos sus deseos. Esto no es saludable al educar a los hijos, ni para los niños, ni para los padres.

Lo mejor para educar a los hijos es una disciplina que funcione a largo plazo, que no sea comprada con un premio ni bajo la amenaza de un castigo. Es decir, educar a los hijos para que sean responsables y adquieran autocontrol y autodisciplina.

Si en vez de usar premios y castigos para educar a los hijos les ayudamos, los guiamos como un “coach” a evaluar las consecuencias lógicas y naturales de sus actos irán, con el paso del tiempo, asumiendo dichas consecuencias y reflexionando acerca de otras alternativas.

Como resultado, el niño aprende a regular su propio comportamiento; no depende del adulto para decirle si merece un premio o un castigo. Para educar a los hijos debemos convertirnos en guías y no en controladores.

En nuestro taller de marzo, abordaremos ¿cómo? trabajar bajo un enfoque de soluciones, siendo firme y amable a la vez promoviendo cooperación y responsabilidad en niños y adolescentes,  mayor información click acá:  SIN PREMIOS Y SIN CASTIGOS.

 

 

 

*http://escueladepadresprimerizos.com/blog/como-educar-a-los-hijos-sin-premios-ni-castigos/